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M. A. RUIZ COLL
PALMA.- La esposa de un capitán de corbeta que ocupa un alto cargo en la Base Naval de Porto Pi ha presentado ante la Guardia Civil una denuncia contra el delegado del Instituto de la Vivienda de las Fuerzas Armadas (Invifas) en Baleares, el teniente coronel Manuel Rivas, por allanamiento de morada y por amenazas contra ella y contra sus tres hijos de seis, 11 y 13 años.
Según ha explicado a este diario la denunciante, Isabel Pascual del Pobil, el teniente coronel Manuel Rivas se ha venido negando hasta ahora, sistemáticamente, a facilitarles a ella y su familia la vivienda militar situada en el interior de la Base que el Invifas les adjudicó el pasado 4 de abril en razón del destino de su marido.
Tras permanecer alojados provisionalmente durante un mes en la isla, con todos sus muebles almacenados en el puerto a la espera de poder instalarse, Isabel Pascual decidió el pasado 30 de agosto ocupar junto a sus tres hijos el pabellón que les ha sido asignado oficialmente.
Al día siguiente, el delegado del Invifas se presentó en la casa instando a la denunciante a desalojarla de inmediato: «¡Os vais a dormir a la calle!», le espetó colérico ante los pequeños. Acto seguido, ordenó a un cerrajero que cambiara la cerradura para que los nuevos inquilinos no pudieran volver a entrar en ella. Como Isabel Pascual llamó de inmediato a su marido, Rivas se conformó con dejar la puerta sin cerradura, tal como permanece hasta hoy mismo.
El teniente coronel abandonó el lugar profiriendo nuevas amenazas: «¿Sabéis cómo va a terminar esto? Con una demanda judicial y acabaréis sin casa, en la calle y sin compensación económica». Ese mismo día, Isabel decidió interponer una denuncia ante la Guardia Civil (que aparece reproducida en esta página), si bien deberá ser resuelta por un tribunal militar debido a que los hechos ocurrieron en el recinto del Ministerio de Defensa.
Procedente de Las Palmas de Gran Canaria, el esposo de Isabel tomó posesión de su nuevo destino en la Base Naval de Porto Pi el pasado 31 de julio, en uno de los puestos de la máxima responsabilidad.
Diez meses cerrada
Sin embargo, Riva le advirtió desde el primer momento que no podría ocupar la vivienda militar porque había decidido ejecutar obras de reforma por importe de 70.000 euros que, aseguró, se prolongarían durante un período de entre ocho y diez meses. «Tendréis suerte si el verano que viene», comentó en alusión al de 2007, «ya podéis entrar» en la casa.
El capitán de corbeta alegó que su familia no se podía quedar en la calle durante todo ese tiempo, recordó que la vivienda ya le ha sido asignada oficialmente (desde el pasado mes de abril) por la Dirección General del Invifas y pidió que las reformas se efectúen durante su estancia, aunque tomando las debidas precauciones para no causar daños a su familia.
Represalias
Pes e a que Rivas insistió en su intención de mantener cerrado y deshabitado el pabellón militar durante más de ocho meses, el nuevo alto cargo de la Base decidió traerse a la isla a su familia, que ya no podía seguir residiendo en su anterior destino en Canarias.
Una vez aquí, han podido comprobar que, en contra de lo que sostiene Rivas, la vivienda, muy próxima a los muelles de la Base, se encuentra en perfecto estado, tal como han acreditado también los propios técnicos y profesionales de la Base Naval de Porto Pi.
Y las propias empresas a las que Isabel Pascual ha solicitado un presupuesto alternativo, que apenas supondría la décima parte de lo que Rivas sostiene que se va a gastar, han indicado que las obras se pueden hacer sin ningún problema con la vivienda ya ocupada por los inquilinos. Por el momento, Isabel Pascual y sus tres hijos siguen residiendo en este pabellón, aunque temen las nuevas represalias o amenazas que pueda tomar contra ellos el delegado del Invifas.
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARESRivas quiere gastar 70.000 E en reformas pero los técnicos dicen que bastan 9.000
«Lo que diga el AJEMA me lo paso por los cojones»





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